lunes, 28 de noviembre de 2016

Chica del 141

       Subiste. Con tu remera desteñida que aún dejaba adivinar la estampa de Iron Maiden y la mirada disuelta, perdida. A pesar de las malas caras y asquerosos gestos cómplices de lástima e indignación, ya estabas arriba. 
    Tanto es lo que hace que hacés esto de ver caras tantas que ya ni reconocés la tuya propia. Porque lo peor es ser negada: lo peor es ocupar un espacio y aun así volverse invisible, emitir un sonido y volverse ruido, un ruido que se mezcla con tantos otros en el colectivo. Y lo peor de lo peor es necesitar algo, claramente, sin preámbulos, y que eso se trasfigure en un pedido. No, ella no pide, cómo quien solicita una pastilla para la acidez. Ella necesita, necesita que le salvemos la vida porque no puede sola (Y si, ¿acaso alguno de todos los que estábamos ahí podría solo?)
     Igual nosotros te ignoramos. Te volvimos parte del inventario común del paisaje urbano, ya estabas cuando llegamos, y vas a seguir ahí cuando nos vayamos (Te otorgamos la propiedad de un objeto, así de cruel pareciera).
      Reflexiono en el momento en que te ubicás a mis espaldas, algo estúpido y preconcebido: “la vida es dura a la medida soportable en cada uno, y entonces, bueno, ya debe estar acostumbrada” ACOSTUMBRADA, qué horrible y cierto. Ella debe andar anestesiada, evitando sentir y evitando pensar, para no morirse, literalmente, de angustia, de incomprensión, de desamparo, en algún margen insospechado de la historia.
      No, vos no sos más fuerte que nadie, vas como un ente sedado perdida de vos misma, y eras todo lo que tenías. Te miré, te sentí. Qué desperdicio de vida, tu miserable desvida. El espejo que te construimos te devuelve tanto repudio, que eso de reflejarte como una alteridad no hace más que desarmarte. Entiendo, que no puedas porque no hay ya deseos ni nociones.  
     ¿Acaso sabrás qué el amor es cierto? (Intento suponer que respuesta le darías a esta cursi pregunta, pero me resultas tan impredecible que limitás mi imaginación) ¿Qué me dirías? ¿Qué me contestarías en nombre de los miles de otros como vos?
     A lo tuyo le llaman “situación de calle” tal vez para evitar que nombremos el horror de saberte desterrada. Alusión, para poder seguir y que no choquen tan duro en el corazón lo que realmente son: exiliados de la vida. Como si no fuera la única que hay.

3 comentarios:

  1. "Quien tiene hambre y frío, aun cuando una vez haya tenido buenas perspectivas, está marcado. Es un marginado, y ser marginado es, exceptuando, a veces, los delitos de sangre, la culpa más grave."


    "La industria cultural" - Theodor Adorno y Max Horkheimer
    ( pasadito a mano, claro que si :) )

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  2. "¿Acaso sabrás qué el amor es cierto?"

    ¿Qué seguridad tienes sobre esto?

    J.

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