miércoles, 14 de febrero de 2018

Un poema como diario

La pava oxidada que dejé en la ventana
es potencial maceta el helecho ya lo es 
en su función de planta que no hace nada 
y necesito 

creo que nadie pensó en mi
y que me esfuerzo demasiado
por no tener que olvidar.
Entonces miro esas virutas como
espinas en el techo.
Vos habías dicho indirectamente
que ibas a escribirme cuando tal cosa pasara

escribo sobre las cosas que pasan.

Compré liquido limpiavidrios
y llamé al objeto por su nombre: atomizador.
Usé dos lentes superpuestos  
Importa que los cristales estén nítidos,
desde adentro y desde afuera
ver preciso.

Mirándome al espejo me pregunté
unos asuntos invisibles tristes.
leí que los cartílagos continúan creciendo
no voy nunca a hacerme una cirugía de nariz 
porque me da miedo que raro temer yo

Abrí dos ventanas y lamenté
esas cortinas verdes que no pueden
ser corridas.

Lamento lo potencial,
que se vuelve pantano o tardío,
cuando tiene condición de ser.

Por las veredas del centro
transité un camino a ningún hogar,
pero acá a la vuelta vive el altillo
con su recuerdo,
enmarcado y vidrioso
banquitos y microondas
la alfombra del baño
la membrana derretida de la terraza 
la pileta de mármol 
el susto que me dio verte parada en una silla, 
nombres de las cosas mudas graban 
discan ese sitio dónde para siempre
permanece ese reflejo 

pero hoy ahora que es un día de estos
que van en suma
que son los más 
escuchó decir es una fecha comercial e igual me pica
tengo que mezclarlo todo para que llame la atención
si total parece que nadie me ve y es absurdo porque me siento linda todavía 
linda y pobre

miércoles, 8 de marzo de 2017

martes, 7 de marzo de 2017

Quisiera saber

Me esta por venir y me salieron
tres granos,
que cercan mi boca y
me dan el marco justo
para decirme como la adolescente
-que ya no soy-

Quisiera saber como viven los de veintipico
en 2017,
cuales son sus prioridades,
cuantos pares de medias tienen,
si en invierno vale bañarse día por medio,
si llegan a fin de mes,
si alguna vez se enamoraron
al punto de olvidar los meses,
la economía,
la higiene,
el stock de medias.

Hace diez años
tuve un novio fugaz,
nos arreglamos una noche de carnaval,
pero al otro día se le ocurrió que yo era
muy tímida.

Escribí en el diario cosas
horribles sobre mi,
entrelazándolo al margen
donde yo era un reglón silencioso,
y él un nombre para dolerse.

Quisiera saber si recuerdan la importancia
de los ritos como tallar
iniciales dentro de un corazón
en el árbol de la cuadra,
O creer en el destino de las almas.
Quisiera saber qué creen importante. 

Por quince días dejé de ir al club
para no cruzarlo,
pero mi mente era una fiesta de proyecciones
donde mañana iba a verlo jugar al fútbol,
mas tarde nos tirábamos a la pileta,
y finalizábamos comiendo sandwichitos
en el pasto,
hablando de mascotas de la infancia.

Ahora ando pensando en otras cosas,
entre profundas y triviales,
como cepillarme bien los dientes,
encontrar respuestas en mi genealogía,
escapar de mi sombra y de futuras arrugas,
en esto último podría traducirse
que un poco no quiero crecer,
pero crecí,
porque ya no hago macumbas ingenuas
como enrollar un mechón de pelo suyo
en una pulserita de hilo encerado y
ponerla debajo de la almohada.

Quisiera saber si ustedes a veces
siendo tan escépticos,
no se aburren.
Si dudan tanto que sus discursos
tienen condicionalismo 
e imparcialidad.
Si tienen miedo de los daños colaterales
que implica sentir.
Si quisieran doblegarse del reglón,
desvestirse de nombre
al margen de un mundo que
se disfraza de elegante e instruido,
y a la vez si a veces aún continúan
sientiéndose patéticos y vulnerables.

viernes, 10 de febrero de 2017

Lecturas

La niña lee
el alfabeto de los árboles
y se vuelve ave clara. Cuánta
paciencia ha de tener en aulas
donde le enseñan a no ser.
El temblor atascado
en su garganta es mudo.
También es mundo que
acosan los que saben. Asì aprende
a montar monstruos de ojos pérfidos
y cuando vuelve a la que fue
ve el tiempo lastimado. 
Juan Gelman
"Mundar" (Ciudad de México, 2004-2007)

miércoles, 1 de febrero de 2017

No manches

Hoy los mosaicos
lagrimearon al sentir
como el trapo impertinente
les borraba
las huellas
de barro
que dejaron las suelas
de tus estúpidas zapatillas.